vacaHipólito Contreras

Álvaro González Muñoz, líder del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, manifestó hoy el desaliento que existe en el sector por el difícil panorama que se avizora en este año, sobre todo porque las relaciones comerciales con Estados Unidos son casi monopólicas pues se importa de ese país m ás del 80 por ciento de los derivados pecuarios.

 

A pesar de que México ha firmado alrededor de 14  Acuerdos Internacionales de Libre Comercio y es socio comercial de 44 países, para Estados Unidos sigue siendo un mercado importante para vender sus productos, pero a la hora de que les vendemos los nuestros, el gobierno norteamericano selecciona las mejores opciones, incluso se da el lujo de participar en negocios por la vía de la triangulación de bienes y mercancías, con terceros países no miembros de tratados comerciales con México, explicó.

Precisamente en materia de lácteos, dijo en entrevista, el gobierno norteamericano favorece la triangulación con el consentimiento de las autoridades mexicanas de Economía, de Salud y empresas mexicanas procesadoras de alimentos lácteos. Se dan casos, denunció, de que empresas transnacionales que operan en México, importan directamente ciertos insumos para la preparación de fórmulas lácteas y las venden como leche, de manera que desplazan a la auténtica producción nacional.

De esta forma, dijo, México se ha convertido en un país de destino de leche y sus derivados mediante la triangulación pasando por Estados Unidos y de ahí a nuestro territorio, en la búsqueda de ganancias importantes que se apropian los intermediarios.

De 2010 al 2011, precisó González Muñoz, se importaron derivados lácteos por valor de mil 170 millones de dólares, con un incremento notable, sólo de un año a otro, de 41 por ciento.

Se tienen estadísticas de que las ganancias por la triangulación de estos productos hacia México pueden ir desde 20 hasta el 50 por ciento, dependiendo de la calidad de los productos.

“En la década de 1990 las importaciones de derivados lácteos hacia México alcanzaban solamente unos 150 millones de dólares por año, mientras que en el transcurso de dos décadas, esas importaciones han aumentado en diez veces; es decir, a mil 500 millones de dólares”, precisó.

El dirigente indicó que las importaciones de leche y derivados hacia el mercado norteamericano provienen de Australia y Nueva Zelanda, y de ahí se remiten a México con el riesgo de que en territorio nacional, como vienen de un país libre de plagas y enfermedades de la ganadería, como lo es Estados Unidos y Canadá, no se inspeccionan en México cuando realmente el origen de esas mercancías está fuera de los territorios de los países que integran el TLCAN.