Las mujeres que se dedican a la ganadería en las áreas rurales, ponen en relevancia la importancia del buen funcionamiento del sector.

 

En México las mujeres rurales participan en la proveeduría de alimentos y aportan ingresos a los hogares, pues entre sus actividades cotidianas se encuentran la atención a la ganadería de traspatio, el cultivo de hortalizas, granos, frutales y plantas medicinales, así como a la elaboración de artesanías.

Las mujeres en las granjas de traspatio, cuidan principalmente a los animales que conforman el llamado ganado “menor”: aves, abejas, cerdos, conejos, caprinos, ovinos y equinos, principalmente, ellas son las encargadas de alimentarlos y pastorearlos, de cuidar su salud, y obtener los alimentos para autoconsumo y en su caso para venta, asegurando la supervivencia de la familia.

La ganadería de traspatio es una actividad practicada día a día y que tiene una trascendencia importante en la conservación de la cultura, pues la manera en que ellas cuidan a los animales tanto para la alimentación como en rituales comunitarios o familiares permite la conservación de las costumbres de las comunidades.

Asimismo, las mujeres ganaderas son las encargadas de transformar los productos que se obtiene de la ganadería de traspatio, por ejemplo, leche para elaborar quesos, carne para embutidos, miel para dulces, jabones, medicinas, etcétera.

Por la importancia que significa la participación de las mujeres en esta actividad, la SAGARPA refrenda su compromiso con el respaldo de programas institucionales como “El campo en nuestras manos”, que tiene el objetivo de proporcionarles las herramientas necesarias para alimentar a sus familias y crear pequeñas empresas familiares.

Por otra parte, la Dependencia tiene presente la imperante necesidad de dialogar sobre las estrategias más adecuadas que conduzcan a lograr su visibilidad y fortalecer su rol en la toma de decisiones en sus comunidades